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domingo, 24 de enero de 2016

CONTEXTO HISTÓRICO LOCAL EN LOS INICIOS DE LA LABOR DOCENTE DE LA ADMIRADA MAESTRA OMAIRA SEQUERA SALAS, EDUCADORA INTEGRAL EN EL MUNICIPIO LOS RASTROJOS, DISTRITO CABUDARE

(Dedico a mis maestros y maestras de educación primaria, Escuela
Nacional Doctor Rafael Tobias Marquis, Rio Tocuyo, Municipio Torres)

 
            En las primeras décadas del siglo XX el entonces Municipio Los Rastrojos era el escenario vital de un universo poblacional estimado en tres mil quinientos habitantes. Cifra que había disminuido en relación al censo nacional de 1891, situación quizás generada parcialmente por la epidemia de la gripe española que azotó a diversos pueblos venezolanos entre finales de 1918 y principios de 1919.


            El Municipio Los Rastrojos se caracterizaba por ser una sociedad rural, agropecuaria, retrato local de una realidad nacional. Con una notable riqueza pecuaria concentrada, en particular la cría de ganado vacuno, al unísono una pobreza generalizada donde sobresalen elevados índices de analfabetismo y mortalidad, un rutinario patrón alimenticio, carencia de agua potable, falta de vialidad, vivienda sin las instalaciones sanitarias mínimas. Delicada radiografía que obviamente incidía en una esperanza de vida limitada, que todavía en 1936 no vulneraba los treinta años de edad.

            En el citado año fallecieron ciento veintiséis  vecinos en el Municipio Los Rastrojos, de este total, el 50.9 % no había cumplido los treinta años de edad, increíble pero cierta esta cifra. Del citado porcentaje, quince infantes no lograron siquiera alcanzar   los veinte días de vida.

            Este delicado cuadro expresa la gravedad del abandono oficial en materia sanitaria, sin médicos ni medicamentos y por supuesto ausencia total de instalaciones sanitarias. Saldo doloroso heredado de la administración gomecista. Con todo el hombre fuerte de La Mulera y el régimen encabezado por él, parece ser que todavía cuenta con voces lisonjeras en Venezuela.

II

            Sin embargo no todo podía ser un manto de penumbras, en el horizonte se logró ver una pequeña luz que iluminaría progresivamente los caminos culturales rastrojeños, desafiando la indolencia oficial y logrando un modesto objetivo. Surgió la iniciativa de establecer una sencilla escuela para darle vida a la palabra. No importando la ausencia de recursos materiales, situación común a lo largo y ancho de la geografía venezolana.

            Aquella minúscula llama se transformaría luego en antorcha perenne, por algunas décadas iluminaría el destino de varias generaciones de educandos, primero en el aula y más tarde como paradigma, maestra integral de indiscutibles virtudes ciudadanas. Nos referimos a la niña OMAIRA SEQUERA SALAS, quien abrazó el mundo terrenal el 2 de septiembre de 1888, fecha de su nacimiento, día de evidente satisfacción para su padre el señor Antonio Sequera y su señora madre Carolina Salas.
III
            Es posible que una de las iniciales escuelas de primeras letras de Los Rastrojos en el amanecer del siglo XX naciera de los desvelos y preocupaciones de la maestra Omaira Sequera Salas, quien similar a su coterráneo Héctor Rojas Meza funda una humilde casa de luces cuando todavía era muy joven, estableciéndola en Cabudare.

            La inquietud de la preceptora rastrojeña quizás repercutió en las instancias estadales y nacionales, a pesar del menguado interés gubernamental en materia educativa. Se infiere que nuestra humanista ha debido ser insistente y al final los desvelos, las utopías no fueron en vano, ya que el primero de junio de 1921 la niña Sequera Salas sería designada maestra de una Escuela Mixta Estadal en su propia comunidad natal.

            A manera de hipótesis puede deducirse que en esa fecha logró convertirse en oficial  la institución particular que la ilustre educadora había fundado, la cual tenía por sede su misma casa de habitación, ubicada frente a la Plaza Bolívar de Los Rastrojos, en pleno corazón histórico, vivienda que todavía existe para el momento que escribo este esbozo biográfico y que ojalá se mantenga en el tiempo, pudiendo ser sede de una institución cultural, dada su característica de patrimonio edificado palavecinense.

Durante un cuarto de siglo laboraría la niña Omaira en centros oficiales de enseñanza, que creemos todos pertenecía a la jurisdicción del antiguo Municipio Los Rastrojos.

            Un abanico de testimonios biográficos suscritos por la preceptora, facilitan compendiar en la Matriz Nº 1 el registro de sus servicios como educadora en instituciones oficiales. A saber:
Matriz 1



 (*) Matriz elaborada por Taylor Rodríguez García a partir de fuentes documentales y anotaciones autobiográficas de la ilustre educadora.

(**) El 23 de febrero de 1933 la Inspectoría Técnica de Educación Primaria Novena, circunscripción  del Estado Lara dispuso que esta institución fuera destinada para la atención exclusiva de las niñas. Para la fecha la máxima autoridad educativa de la entidad larense era el humanista yaracuyano Dr. León Trujillo. Según testimonio suscrito por la niña Omaira Sequera Salas en septiembre de 1943 a este centro educativo ya se le había reemplazado el Nº 44 por el  402.

De acuerdo a otras fuentes primarias fechadas en julio de 1944 esta casa de luces nuevamente tenía el carácter mixto. En el primer grado recibían enseñanzas diez niñas y quince varones. En segundo grado cursaban cinco niñas y cuatro varones.

2.- DESEOS DE SUPERACIÓN

A pesar de las contadas posibilidades que tenían los educadores en Venezuela de realizar estudios universitarios o simplemente cursos de mejoramiento profesional (especialmente en las comunidades provincianas) a lo largo de las casi tres décadas de la dictadura petrolera gomecista “gobierno de la malhechuría” en las singulares palabras del humanista caroreño Cecilio Zubillaga Perera, la maestra Sequera Salas logró participar en determinados cursos de corte, costura y bordado, los que fueron muy útiles en la formación que brindó a las niñas rastrojeñas y de otras comunidades que se acercaron a las modestas aulas de aquel foco de luz que ella con sabiduría y constancia mantuvo encendido en su patria chica, actual capital de la Parroquia José Gregorio Bastidas.

            En 1935 falleció el dictador tachirense Juan Vicente Gómez también conocido como el hombre fuerte de La Mulera. En los días iniciales de 1936 las contadas organizaciones sociales que podían existir en el país o que emergieron en aquella coyuntura, expresaron los anhelos de los sectores sociales no propietarios, exigiendo respuestas a evidentes problemas colectivos que desde años afectaban la vida nacional. Casos de la salud, educación, obras de infraestructura, mejoramiento integral del sector agropecuario, otorgamiento de créditos para los pequeños y medianos productores, entre otras situaciones que requerían respuestas oportunas y eficientes.

            Los educadores no estuvieron al margen del universo de utopías nacionales. La antigua Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria devino en la combativa Federación Venezolana de Maestros, que entre otros grandes objetivos logró progresivamente algunas reivindicaciones socioeconómicas y socioculturales para sus afiliados.

            Por ejemplo en períodos vacacionales  y en otros lapsos del año incluido el período vacacional o parte de esos días de descanso, instancias educativas oficiales dictaron los llamados cursillos de capacitación pedagógica para maestros y maestras que carecían de formación universitaria o no eran egresados de las escuelas normales. En fin, para educadores en servicio. Incluso la misma F. V. M dictaba estos cursos designando como facilitadores a sus propios directivos seccionales o experimentados afiliados, algunos de ellos egresados de la Escuela Normal de Caracas.

            “Eran tiempos en que los gremios se preocupaban de forma significativa por la formación académica de  sus integrantes y no sólo por el aumento de sueldo”. Testimonio aportado por el extinto educador cabudareño Francisco José Rojas, miembro de la citada federación desde sus días iniciales.
La niña Omaira Sequera Salas se incorporó entusiastamente a los citados cursos de capacitación. Información que se puede validar con dos testimonios escritos correspondientes a los certificados por asistencia a la “Semana preparatoria para maestros en servicio” y el “Curso de perfeccionamiento pedagógico para el magisterio larense”, eventos académicos realizados en Barquisimeto ente el 24 y el 31 de diciembre de 1941, el segundo se llevó a efecto la semana del 12 al 18 de diciembre de 1943, respectivamente. (Véase anexos a, b).

            Como se subrayó, la educadora rastrojeña siempre estuvo en la mejor disposición de participar en todas y cada una de las iniciativas que contribuyeran al mejoramiento de la formación académica de los docentes.

3.- UNA PROFUNDA VOCACION POR LA DOCENCIA. LA FORMACION INTEGRAL DE LOS NIÑOS Y NIÑAS, SU RAZÓN DE SER.

            En párrafos  iniciales resaltamos que la preceptora Sequera Salas desde muy joven asumió la aplaudible y digna responsabilidad de dedicarse a la enseñanza de párvulos y párvulas provenientes de modestos hogares de la comarca cabudareña y en particular de los educandos del entonces Municipio Los Rastrojos.

            Una muestra indiscutible de la labor magisterial de nuestra humanista bajo el perfil indicado se expresa en una experiencia muy sencilla que el suscrito en una oportunidad escuchó de parte de algunos vecinos de Los Rastrojos, que comunicaron que presuntamente la admirada maestra al recibir a niños y niñas de muy escasos recurso materiales, que entre numerosas carencias no poseían ni siquiera un modesto cuaderno para los apuntes, ella resolvía la situación confeccionando singulares cuadernos con papel reciclado proveniente de pulperías locales cuyos propietarios generosamente donaban bolsas (grandes), envases de productos de consumo masivo. En horas del descanso hogareño la bondadosa educadora sumaba a sus esfuerzos y eternas preocupaciones, hilo, tijera, cartulinas, pega y agujas, así poco a poco, pacientemente iban “naciendo aquellos recursos”. Lo había advertido oportunamente Don Simón Rodríguez “inventamos o erramos”, llamado que siempre tuvo eco en el pensar y hacer educativo de la admirada hija de Los Rastrojos. Ciertamente esta iniciativa de nuestra humanista era una labor sencilla pero deja ver la infinita capacidad creativa del pueblo venezolano, hermoso patrimonio heredado de  chones, tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres, lo cual debemos difundir, valorar y defender por los siglos del porvenir.

E P I L O G O

            La niña Omaira laboraría como maestra en una institución oficial hasta el 1º de febrero de 1946, así  lo decidió el Ministerio de Educación, y lo informó su titular, profesor H. García Arocha, a través de la circular Nº 50 de fecha 17 de enero de 1946.

            En ese mismo documento la autoridad educativa le informa que percibirá una asignación quincenal de ciento cincuenta y cinco bolívares.

            Para la fecha que recibe su jubilación, nuestra humanista laboraba todavía posiblemente en la Escuela Rural Unitaria Nº 44,  el 1º de junio de 1946 cumpliría  la ilustre educadora rastrojeña veinticinco años de servicios ininterrumpidos, un cuarto de siglo en actividades permanentes en centros educativos oficiales.

            Próxima a cumplir cincuenta y ocho años de edad el 2 de septiembre de 1946, la maestra Sequera Salas se encontraba  felizmente en plena capacidad para ejercer otras responsabilidades en la administración pública.

            El 28 de diciembre de 1950 el gobierno nacional a través del decreto Nº 27 la designó segunda suplente en el juzgado del entonces Municipio los Rastrojos.

            El 14 de agosto de 1951 el señor Aníbal Palacios, juez titular de Municipio Los Rastrojos le remite correspondencia por medio de la cual le convoca a que se incorpore al tribunal local ya que el titular disfrutaría sus vacaciones anuales a partir del día siguiente. Así ocurrió y la niña Omaira ingresa de nuevo a la historia larense, no como noble docente si no en su responsabilidad de autoridad judicial municipal, quizás primera dama en nuestra entidad en atender tan delicado compromiso.

            Otra vez entre el 15 de agosto y 15 de septiembre de 1952 la admirada educadora rastrojeña ejerció labores  como juez en su municipio natal. El suscrito desconoce hasta que año asumió esta actividad oficial.

            Casi centenaria concluyó su itinerario vital la niña Omaira Sequera Salas, el 16 de mayo de 1983. Murió físicamente para renacer en la infinidad  de corazones rastrojeños, palavecinenses, larenses y  venezolanos que sempiternamente  evocaran  su nombre y su ejemplo, para recordarla como auténtica educadora paradigma que enseñó para la vida y se caracterizó por ser “Humilde, justa, pacifica, bastante católica (nos preparaba con mucha paciencia para la primera comunión a niños y niñas), inteligente al igual que su sobrina Sara (que cuando era muy necesario le hacía la suplencia). En fin era una gran maestra que nos enseñó con bondad, con mucha dedicación, que siempre nos invitó a compartir hasta una pequeña fruta que de nuestra casa nos regalaban para llevar a la  escuela. Cuanto le agradezco a mi maestra Omaira…todo…todo...lo que recibimos de ella. Recuerdo que cuando pagué el servicio militar entre Maracaibo y Maracay… me fue muy útil lo que aprendimos bajo su orientación en aquella pequeñita escuela de Los Rastrojos. En esa comunidad nací el 4 de diciembre de 1933… Escuela pequeña, un modesto archivo y un saloncito… grande, muy grande por el cariño y la sabiduría de nuestra afectiva maestra”.                             

            En gran parte así la recuerda hoy su antiguo alumno Concepción Vásquez, así la deben recordar todos sus discípulos que encontraron en ella la palabra, la sonrisa, el consejo oportuno, el cariño, la comprensión, la enseñanza para la vida.

HOMENAJE A LA NIÑA OMAIRA SEQUERA SALAS

            En 1967 y en 1987 dos instituciones educativas palavecinenses se les asignó por epónima el nombre de la maestra nacida a finales del siglo XIX. Primero una escuela estadal por disposición del Concejo Municipal local durante la presidencia del respetado amigo Sr. Eurípides  Ponte, decisión  oficial firmada en Cabudare el 14 de diciembre de 1967.

            Iniciativa oficial municipal que luego fue desconocida al asignarle otro epónimo  a dicha escuela de la jurisdicción  del antiguo Municipio José Gregorio Bastidas, capital Los Rastrojos.

            Transcurrieron veinte años y en un acto de verdadero desagravio, fechado el 13 de agosto de 1987 el ciudadano Profesor Pedro Cabello Poleo, Ministro de Educación designó al instituto educativo oficial establecido en el Distrito Palavecino, identificado hasta esa fecha con la denominación CREACION  IX, con el nombre de nuestra humanista, desde aquella fecha y ojalá por siempre reciba la eponimia de “OMAIRA SEQUERA SALAS”. (Véase anexos c, d). Indiscutible acto de justicia para una noble y admirada maestra que al margen de su desaparición física en 1983 sigue enseñando con su ejemplo de bondad, constancia y solidaridad…..perenne luz que derrotó oportunamente las sombras.

Sabana de la Villa de Kabudari
Enero de 2016
Maestro Taylor Rodríguez García
Cronista Oficial del Municipio Palavecino
Primer trimestre


domingo, 8 de noviembre de 2015

NOTA BIOGRÁFICA DE DOÑA MERCEDES PONTE DE MELEÁN

           De cuna en el vecino estado Portuguesa, muy joven contrajo nupcias con el señor Juan de Dios Meleán, admirado educador cabudareño con obra magisterial trascendente en el transcurrir del siglo XIX, no sólo en el aula si no también en labores administrativas en la educación primaria, responsabilidad oficial que ejerció en las últimas décadas de esa centuria.

        Se desconoce la fecha en la cual doña Mercedes inició su actividad docente en el antiguo Distrito Cabudare. Posiblemente ocurrió en las postrimerías del decimonono. Así se infiere e la lectura de fuentes documentales o inéditas.

            Obra académica que realizó con indiscutible constancia, honestidad y humildad. Sin mostrar jamás muestras de cansancio o enfado. A lo largo de su itinerario vital la enseñanza constituyó su leitmotiv cotidiano.
           
            El escritor curarigüeño Rafael Domingo Silva Uzcátegui incluye su nombre en un lacónico censo de maestras que en Cabudare… “consagraron su vida hasta el fin de sus días, a la formación intelectual de la niñez”. (1) 

II

Algunos  datos relacionados con su morada y ejercicio docente en Cabudare:

            A principios del siglo XX la señora Mercedes Ponte de Meleán compra el señor Juan Bautista Giménez, “por sí y en representación de su señora esposa Soledad Ortiz, los derechos y acciones que tiene en una casa de esta ciudad de Cabudare”.

            Coetánea a la información anterior se registra el nombre de la citada educadora en una lista de vecinos cuyas viviendas reciben el servicio de agua a través de tuberías. La pluma de su casa estaba identificada con el número 28.

            En relación a su ejercicio magisterial en esta ciudad de la otra banda del Turbio se indican los siguientes testimonios. A saber:

            -Para mediados de diciembre de 1926 desempeñaba la responsabilidad oficial de directora de la Escuela de Corte y Costura de nuestra ciudad. En esa fecha remite un informe a las autoridades civiles locales correspondiente al resultado de exámenes recién efectuados en esa casa de luces.

            -Cuatro años posteriormente el ciudadano Secretario General de Gobierno del estado Lara, a través de la Jefatura Civil del Distrito Cabudare, autoriza a la honorable maestra a efectuar los exámenes en la mencionada escuela, facultándose para que ella designe a los integrantes de la junta examinadora, como se estilaba en aquellos años.

            -A finales de 1935 la incansable  trabajadora magisterial comunica a las autoridades distritales que al margen de sus quebrantos de salud, la citada institución educativa bajo su dirección enviará un a representación a los actos oficiales con motivo de la celebración del día del árbol. Festividad escolar que por varias décadas persistió en Palavecino y en Venezuela en general. Dolorosamente extinguida.

III

            Presuntamente el cuadro de salud de doña Mercedes Ponte, viuda de Meleán se tornó más grave. Ella misma mientras físicamente pudo e igualmente sus familiares y amigos, realizaron determinadas diligencias ante la gobernación del estado Lara solicitando el justo beneficio de jubilación.

            Estos trámites tuvieron eco en el ejecutivo estadal, entre otras razones, gracias al respaldo brindado por el ciudadano doctor Julio Alvarado Silva quien en meses posteriores ejercería como Secretario General de Gobierno.

            El doctor Alvarado Silva era propietario de la antigua hacienda La Mata  de Cabudare. También había contribuido a que nuestra ciudad  le fuera mejorado el servicio de acueducto. En años posteriores, período de la década del cincuenta del siglo XX fue concejal y presidente del cabildo palavecinense.

            La jubilación se hizo efectiva a partir del 9 de enero de 1936, recibiendo una pensión mensual de 100 bolívares.

            Puede leerse contenido de este documento en el anexo identificado con la letra A.


IV

            A raíz de la jubilación de la educadora Ponte de Meleán, posiblemente la Escuela de Corte y Costura estuvo carente de autoridad en el resto de los meses de 1936, o sencillamente cerró sus puertas.

            Casi al concluir el citado año, el 29 de diciembre es designada para asumir esa responsabilidad académica la señora Virginia de Lucena, quien ha debido juramentarse en esa fecha.   

V

            Lamentablemente la admirada educadora portugueseña de nacimiento, larense y particularmente cabudareña por afecto y estrechos lazos familiares, disfrutó por poco tiempo su jubilación. La salud fue empeorando cada día, las preocupaciones y desvelos de su insigne familia alcanzaron niveles de angustia. El 15 de junio de 1937 al año y medio de otorgarle la jubilación, concluyó su pasantía terrenal, la cual estuvo signada por el significativo cariño a las nuevas generaciones, formándolas para la vida desde la difícil responsabilidad del ejercicio  docente, labor magisterial que igualmente dedicó numerosos años a grupos de damas adultas que recibieron sus enseñanzas en la Escuela de Corte y Costuras de Cabudare.

            Damas humildes que recibieron conocimientos en esta actividad manual, lo cual repercutió favorablemente en mejorar sus ingresos familiares y a partir de entonces desarrollar su vida en condiciones socioeconómicas dignas, en el marco de un país que había descuidado las prerrogativas esenciales del ciudadano, particularmente la mujer campesina, abandonada no sólo por el Estado venezolano, si no también por su propia familia, en hogares con numerosos hijos, analfabetas, enfermos y subalimentados.

            Su entierro fue una masiva manifestación de cariño, respeto y consideración por la bondadosa  maestra que a lo largo de su vida fue indiscutible paradigma para numerosas discípulas que siempre encontraron en ella palabras de orientación, de afecto sempiterno y sonrisas cristalinas, esperanzadoras.

            Las autoridades civiles del Distrito Palavicini realizaron un merecido homenaje a Doña Mercedes Ponte, viuda de Meleán, quien asumió a la comarca cabudareña como su nueva patria chica.

            Al respecto decretaron duelo…”oficial por tres días (…) por  cuyo motivo la Bandera Nacional permanecerá izada a media asta durante esos días en todos los edificios públicos del Distrito” puede leerse el texto completo del acuerdo en el anexo identificado con la letra B.

CITA:


(1)   SILVA UZCATEGUI, R.S. Enciclopedia Larense. Tomo II. p.90


Maestro Taylor Rodríguez García
Cronista oficial del municipio Palavecino
Cuarto trimestre de 2015

domingo, 4 de octubre de 2015

DOÑA PETRA S. MUJICA DE OROZCO, ILUSTRE MAESTRA EN PALAVECINO

            Otra noble maestra que laboró en la comarca cabudareña por muchos años, desde las últimas décadas del siglo XIX, muy joven todavía sin contraer nupcias.

            El humanista torrense Silva Uzcátegui, ya citado, igualmente registra su nombre como una de las educadoras vitalicias, con profunda e indiscutible vocación de servicio, laborando en modestos centros enseñanzas en los pueblos de la otra banda del Turbio.

            Se desconoce hasta ahora su lugar de nacimiento, quizás su cuna correspondió a Barquisimeto, Cabudare o Sarare. En este último centro poblado estuvo dedicada a la actividad magisterial en la escuela municipal de niñas. Primero como interina posiblemente, luego como maestra titular, percibiendo un salario mensual de 24 venezolanos.

            Para 1871 la unidad monetaria identificada con el nombre de…”venezolano de plata con peso de 25 g (gramos) y ley 900, (era)…equivalente a Bs. 5…” (1). Subrayado en el original.

            Podemos anotar que a la educadora Petra S: Mujica posiblemente se le cancelaba por su labor docente el equivalente Bs. 5…” (2). Subrayado en el original.

            Podemos anotar  que a la educadora Petra S: Mujica posiblemente se le cancelaba por su labor docente un equivalente a Bs. 120 mensuales. Siempre y cuando le fuera pagado en venezolanos de plata. Para mayo de 1880 su sueldo mensual alcanzaba la cifra de 140 bolívares. Véase anexo C.

            Para la séptima  década del siglo XIX ejercían como educadores en el entonces Distrito Cabudare, además de la señorita Petra S; Mujica, los siguientes preceptores: Andrés M; Verde, Ignacio M; Castillo, Juan Bautista García de León, Juan de Dios Meleán y María R; Ponte.

            Casi todos estos educadores recibían un sueldo mensual común al cancelado a la señorita Mujica. Excepción los ciudadanos Verde y Castillo que percibían 16 venezolanos cada uno. La cantidad mensual mayor correspondía al connotado maestro Juan de Dios Meleán, 40 venezolanos, un estimado de 200 bolívares. Cumplía labores de enseñanzas en la Escuela Federal de Varones de Cabudare. Institución que en el devenir del tiempo posiblemente se convirtió en el Grupo Escolar Dr. Ezequiel Bujanda  Hernández, con esta eponimia desde septiembre de 1936, en años previos en fuentes inéditas la identifican como Escuela Federal Nº 16.
I

            Luego de su ejercicio académico en Sarare la maestra Mujica fijó residencia en Cabudare, en esta comunidad continuaría en la sencilla y profunda actividad de educadora, responsable de la enseñanza de un grupo de treinta niñas que cotidianamente recibían sus palabras repletas de cariño y sabiduría, contribuyendo a formarlas integralmente con su propio ejemplo de ciudadana digna, virtuosa, responsable, constante y solidaria.

            En la lista de sus discípulas resaltan apellidos de pretéritas raíces en Cabudare, pertenecientes a las familias Bernal y Meleán, otros apellidos se arraigaron en Sarare, casos de los Cárdenas y Viacaba.

            Llama la atención el apellido de una niña de posible cuna en la vecina población de Acarigua, que para finales del siglo XIX se había extendido hasta Sarare, la párvula YOLANDA CAMPINS. 

            Igualmente requiere particular comentario los apellidos de dos infantas de indiscutible parentesco europeo, las alumnas RITA PATRIZZI y ANNY O’CALLANGHAN. La primera pertenecía a una familia italiana que  fijó su morada en Los Rastrojos en las postrimerías del siglo XIX, estableciendo una unidad comercial al detal. La niña O’ Callanghan integraban una familia con origen en Irlanda del Norte, en esa nación nació su papá o abuelo Daniel O’ Callanghan, comerciante mayorista, propietario de una firma mercantil en Puerto Cabello, a la vez dueño de una pulpería en Cabudare en cuyo local también funcionaba un expendio de medicinas, quizás una de las más antiguas boticas en la capital de Palavecino.

            Felizmente se logró localizar la nómina (inédita) de la Escuela de Niñas de Cabudare para el año lectivo 1880-1881. Treinta y un discípulas de la admirada maestra Petra S: Mujica. A saber:


            1.- ALBURJAS, Elodia.
            2.- ALBURJAS, Margarita.
            3.- ALMEYA, Belén.
            4.- ALMEYA, Vertila.
            5.- AULAR, Lucrecia.
            6.- BARRIOS, Teolinda.
            7.- BERNAL, Mercedes.
            8.- CAMPINS, Teolinda.
            9.- CARDENAS, Nicolaza. (Sic)
            10.-CARRASCO, Celina.
            11.-CASTILLO, Rosa.
            12.-CORDERO, Candida Rosa.
            13.-CORDERO, Francisca.
            14.-GIMENEZ, Encarnación.
            15.-GIMENEZ, Rosa A.
            16.-MARRUFO, Felicia.
            17.-MELEAN, Isabel 
            18.-MELEAN, Graciela.
            19.-MENDEZ, Josefa.
            20.-MUJICA, Juana.
            21.-O’ CALLANGHAN, Anny.
            22.-PATRIZZI, Rita.
            23.-PEÑA, Eloisa.
            24.-PEREZ, Ana Lucía.
            25.-PIMENTEL, Margarita.
            26.-SALAS, Griselda.
            27.-SEGOVIA, Carmela.
            28.-TOVAR, Eloisa.
            29.-TOVAR, Gertrudis.
            30.-VIACABA, María Magdalena.
            31.-VIACABA, Leterina.
II

            Se desconoce la fecha de fallecimiento de doña Petra (Petrona en el cariño familiar) Sabas Mujica. A partir del estudio de fuentes documentales fechadas en el siglo XIX se precisa información correspondiente a su vida familiar vinculada a hogares de Barquisimeto, Cabudare y Sarare.

            En los últimos lustros de dicha centuria ya había contraido matrimonio, su esposo un señor de apellido Orozco. En el seno de esta familia a mediados de noviembre de 1882 nació la niña Ramona Victoria, que en el transcurrir del tiempo destacaría como otra abnegada maestra. En la presente publicación se incluye un esbozo biográfico de esta notable educadora cuya vida intelectual sin lugar a dudas estuvo signada por el ejemplo de su señora madre, hermoso, incomparable y denso legado.

            EPILOGO:

            Palavecino y Simón Planas están en inaceptable deudas con estas maestras paradigmas, doña Mercedes Ponte de Meleán y Petra Sabas Mujica de Orozco. Determinadas instituciones educativas o culturales en general deben recibir su eponimia.

            El suscrito oportunamente sugirió el nombre de la educadora Ponte Meleán para un preescolar o centro de educación inicial como actualmente se les denomina. Era una institución de carácter privado, por razones que se desconocen lamentablemente cerró sus puertas.
      
            En el mismo municipio Palavecino otro centro de enseñanzas fue designado con tan importante eponimia, pero meses posteriores al personal directivo les pareció algo así “como anticuado” y en consecuencia fue asignado otro nombre.

            Razón tenía el sabio maestro y amigo Federico Brito Figueroa, al afirmar en sus clases dentro y fuera del aula, en Caracas o en Barquisimeto, esta precisa advertencia…”tan dolorosa como la muerte física, quizás la muerte del olvido”. Más grave aún cuando el olvido se le suma ignorancia, a veces conscientes.

            Que jamás ocurra el segundo y tercer fallecimiento de tan admirable educadoras, al margen de su muerte física, prosiguen enseñando para la vida, por su constancia, dignidad y conducta ejemplar.
          
                              
 CITAS:

(1) ARCILA FARIAS, Eduardo y otros. Diccionario de historia de Venezuela. Volumen 3. p.230


      (2) IDEM


Maestro Taylor Rodríguez García
Cronista oficial del municipio Palavecino
Cuarto Trimestre de 2015

jueves, 27 de agosto de 2015

ADMIRACION POR LA OBRA LITERARIA DEL DOCTOR EZEQUIEL BUJANDA HERNANDEZ (3 DE 4 ARTÍCULOS, CON MOTIVO DE CELEBRAR EL SESQUICENTENARIO DE SU NACIMIENTO)

     Don Héctor Rojas Meza desde su juventud mostró admiración por el Doctor Ezequiel Bujanda, cuando nació el futuro educador palavecinense, el poeta y médico cabudareño ya alcanzaba 23 años de edad. El extinto sobrino de Don Héctor, también educador Francisco José Rojas Rodríguez había comentado que siempre se preocupó por investigar si había sido posible que su tío en alguna oportunidad hubiera conocido al poeta cabudareño, lo cierto es que cuando nuestro galeno falleció en la ciudad de El Tocuyo en 1919, Don Héctor de 31 años de edad, según dato de Coche Rojas, organizó determinado homenaje en la Escuela Federal de Cabudare y en otra institución docente existente en Los Rastrojos.

     De la misma fuente oral su tío Rojas Meza destacaba los méritos intelectuales del sabio médico, leía con profundidad su sólida poesía romántica así como su obra literaria dedicada a Venezuela especialmente su verso llamado Ideal que dedicó a la patria venezolana siempre soberana, como él la deseaba.

      Igualmente resaltaba Don Héctor la posible amistad que ha debido existir entre el Dr. Bujanda y el maestro Juan de Dios Meleán, quien posiblemente fue su preceptor, pero esta información no dejó de ser una hipótesis.
II
    Otro reconocimiento post-morten liderado por el escritor Rojas Meza al doctor Bujanda Hernández corresponde a 1936 cuando se logra fundar una biblioteca pública en Cabudare gracias al respaldo del señor gobernador del estado Lara, General José Rafael Gabaldon, autoridad ejecutiva que en el referido año en el marco de numerosas iniciativas colectivas y del propio Estado venezolano en el campo educativo y cultural en general se ejecutaron este tipo de obras a lo largo y ancho del país. Al unísono se recibió el apoyo de las autoridades municipales, de intelectuales de la talla del señor Jesús González Meléndez, maestro para la fecha en La Piedad y luego en Agua Viva (Escuela de Alfabetización), amigo fraternal con quien laboraría en algunas instancias oficiales locales por su puesto. Rojas Meza también incorporaría la participación de sus discípulos a la par los alumnos de su colega González Meléndez.
      Este centro bibliográfico lleva por epónimo al Doctor Ezequiel Bujanda Hernández, ese nombre se extendió a una institución hermana que se estableció en Sarare, posiblemente en la década siguiente de acuerdo al testimonio del Dr. Naudy Trujillo Mascia, denominación que felizmente se mantiene hasta el presente.
     Cuando el suscrito junto a familiares y amigos fundó la Biblioteca Municipal se le asignó el nombre de Don Héctor Rojas Meza consciente que en el futuro mediato se establecería nuevamente una institución similar adscrita a la red de Bibliotecas del estado Lara la cual asumiría otra vez su antigua identificación del médico y escritor Cabudareño, así ocurrió.
III
      Con el mismo grupo de personas que le acompañaron en el nacimiento de la biblioteca pública le respaldarían en todo y cada uno de los trámites que han debido efectuarse para que la escuela federal de Cabudare les fuera otorgado el nombre del Doctor Ezequiel Bujanda Hernández en septiembre de 1936 ejerciendo para la fechas como autoridad del Ministerio de Instrucción Pública , Ingeniero Alberto Smith, desde esa fecha hasta la actualidad persiste este nombre que enaltece a su comunidad educativa, a nuestro municipio y al estado Lara en general. Esta iniciativa constituye una hipótesis del trabajo del suscrito.
   Como se observa fueron sendos reconocimientos que en 1936 cuando ya se habían cumplido diecisiete años de su fallecimiento que recibieron el nombre de Doctor Ezequiel Bujanda Hernández.
    Restaría agregar que el maestro Rojas Meza también escribió un poema profundo al Dr. Bujanda Hernández en el cual exalta la perfecta armonía que combina nuestro galeno entre sus dos grandes responsabilidades intelectuales, la poesía y la medicina.
                Epílogo.
     El 25 de julio de 1965 al cumplirse cien años del nacimiento del admirado facultativo, La Junta Pro-mejoras de Cabudare dirigida por otro humanista cabudareño Profesor Francisco José  Rojas Rodríguez quien como se indicó era sobrino de Don Héctor, solicitó ante el Concejo Municipal local presedido por el señor Roseliano Palacios e integrado por ilustres hijos de  Palavecino como Don Euripides Ponte. Juan de Dios Meleán, Antonio Palacios, José Patiño, Aura Agüero de Rojas, entre otros y el aval de intelectuales de la talla de Don Hermann Garmendia y la señorita Casta Jota Riera, ambos estudiosos y admiradores de la obra poética del Dr. Bujanda Hernández se logró que la plaza pública vecina a la antigua casa donde nació el célebre literario llevara su nombre y desde entonces se denomina parque recreativo Doctor Ezequiel Bujanda Hernández aunque en la memoria colectiva palavecinense persiste la identificación de plaza La Ceiba.          
               
Cabudare, agosto de 2015
Tercer trimestre
Profesor Taylor Rodríguez García

Cronista Oficial del Municipio Palavecino



Don Héctor Rojas Meza en su juventud




Doctor Ezequiel Bujanda Hernández
Gráfica contenida en el libro: A través de Lara

sábado, 25 de julio de 2015

HOMENAJE DEL SACERDOTE CARLOS BORGES REQUENA AL DOCTOR EZEQUIEL BUJANDA HERNÁNDEZ (2 DE 4 ARTÍCULOS, CON MOTIVO DE CELEBRAR EL SESQUICENTENARIO DE SU NACIMIENTO)

Ambos personajes fueron contemporáneos, nuestro médico y poeta, era mayor en dos años al referido religioso, los unió ampliamente la identificación con la poesía, la literatura, el periodismo y la cultura en general.
            
El suscrito en principio cree que presuntamente debe existir algún parentesco entre la señora Juana Yépez Borges y el sacerdote. Como se sabe, la mencionada dama fue la esposa del galeno y escritor cabudareño. Su señora madre se llamó Dolores Borges* y su papá, el bachiller Melquiades Yépez. Igualmente creíamos que este ministro del culto había vivido varios años en la ciudad de El Tocuyo, por su propio testimonio informa que fueron contadas las veces que visitó esta ciudad, pero ello no fue razón para mermar su notable cariño por la capital morandina.
            
De acuerdo a su libro Páginas Perdurables, el doctor Borges en 1915 estuvo en dos oportunidades entre sus amigos tocuyanos. En primer lugar, el 21 de octubre de dicho año, ocasión en la que acompañó a un grupo de vecinos en el marco de velada a beneficio de Asilo San Antonio, aunque a decir verdad, él evocó una afirmación que había comunicado en pretérita oportunidad en esta misma comunidad larense, cuando le cantó a los hijos de la ciudad madre. Así como a la geografía local, en particular a su hidrónimo bastante antiguo, en cortas palabras dijo: “¡Ciudad pulquérrima y gloriosa, por la sonrisa, por la sonrisa de tu cielo, por la verdura de tus campos, por la opulencia de tu río, por el honor de tus hogares, por la bizarría de tus varones, por el prestigio de tus damas,  por la virtudes de tu pueblo! Ciudad encantadora, sin ser tu boabdil lloro al dejarte ¡Oh Granada de Venezuela!”. (1)
            
A escasas semanas pronuncia un nuevo discurso en el seno de la sociedad recreativa y progresista, en medio de las bodas de oro sacerdotales del presbítero doctor José María Pérez Limardo, homenaje fechado el 13 de noviembre de 1915.
            
Una vez más la palabra del sacerdote Borges Requena estuvo al servicio de un ilustre tocuyano. Al respecto resalta: “El preclaro abolengo de Pérez Limardo, su temprana y nunca desmentida vocación eclesiástica, su vigorosa inteligencia, sus sólidos estudios, su firme, amplio y sereno criterio teológico, sus evangélicas virtudes, su urbana cortesía, son otros tantos títulos que, recomendándolo muy justamente a la estimación pública, parecían destinarlo, desde los principios de su carrera, a ocupar los más altos puestos en el orden jerárquico de la Iglesia”. (2)
           
De la lectura de la obra Páginas perdurables, se infiere que la amistad de este ilustre religioso con el doctor Ezequiel Bujanda, fue estrecha y permanente. Como ya se subrayó los integraba la infinita identificación con la poesía, cultura en general y denso cariño con la ciudad de El Tocuyo.
            
Sin el propósito de realizar una crítica literaria, por cuanto el suscrito no es especialista en la materia, se hace necesario destacar que indudablemente la literatura fue un puente esencial para establecer la amistad entre el doctor Bujanda y sacerdote Borges Requena.
            
Los biógrafos del padre, hacen referencia a su actuación muy joven en la Sociedad Científico – Literaria de la ciudad de Caracas, para entonces era un mozo de apenas 20 años de edad. Esta pasión por la literatura, y en particular por la poesía, fue una constante en su vida creativa en la que en momentos determinados logró combinar perfectamente lo místico con el amor, aunque no se le considera un poeta romántico, como sí ocurre con la obra del intelectual médico Ezequiel Bujanda Hernández, no ajena a los autores románticos como Jorge Isaac, José Mármol e Ignacio Altamirano, mismos que escribieron en la segunda mitad del siglo XIX las célebres novelas María, Amalia y Clemencia, respectivamente, es obvio que nuestro galeno escribió fue una obra poética.
            
En 1919 el padre Borges Requena rindió un afectivo homenaje al recién fallecido escritor palavecinense por medio de una sencilla y profunda nota necrológica, al respecto expuso:
            
“Y el poeta ha muerto, su alma voló al cielo como vuelan las almas desnudad, sobre el lecho mortuorio, como sobre el lecho vacío de la joven princesa que ha pasado a ser reina, mírense abandonados las dos túnicas transparentes…”. (3)
            
En este texto mostró el religioso su honda amistad con el médico larense a quién considera su auténtico hermano.
            
Borges Requena, doctor en ciencias eclesiásticas, vivió trece años posteriores al doctor Bujanda Hernández, a sus 65 años falleció en Maracay, el 21 de octubre de 1932. Parte de su obra publicada en 1955 bajo el título Páginas perdurables, gracias a la compilación y la elaboración del prefacio del doctor José Manuel Núñez Ponte.

Citas:
(*) De acuerdo al testimonio del doctor Pedro Rodríguez Rojas, quien nos lo comunicó por vía telefónica, realmente no existía parentesco entre el sacerdote y esta dama.

(1)  BORGES REQUENA, Carlos. Páginas perdurables”. p. 349.
(2)  Ibídem pp. 369-370.
(3)  Ibídem. p. 286. 
 Retrato del doctor Ezequiel Bujanda Hernández. Fuente: Ceferino Alegría. . Figuras médicas venezolanas. Tomo I p.25.

Retrato del doctor Carlos Borges Requena. Fuente: Páginas Perdurables. Obra de Borges. Páginas iniciales, no numeradas.

Rúbrica del presbítero Borges Requena. Fuente: Ibídem.

domingo, 12 de julio de 2015

FICHA BIOGRÁFICA DEL DOCTOR EZEQUIEL BUJANDA HERNÁNDEZ (1 DE 4 ARTÍCULOS, CON MOTIVO DE CELEBRAR EL SESQUICENTENARIO DE SU NACIMIENTO)

-Lugar de nacimiento: Cabudare, 25 de julio de 1865, hijo de Pablo Bujanda Borrás y señora Carolina Hernández.

-Estudios realizados: se cree que recibió las primeras letras en su comunidad natal de determinados maestros que fueron contratados por sus padres para enseñarles en su  propia casa de familia. Lo cierto es que en 1874 con apenas 9 años de edad se le menciona como alumno del Colegio La Concordia de El Tocuyo, en ese año obtuvo el tercer premio en su primera clase se entiende obviamente por rendimiento académico. (1) Se desconoce si antes del referido año recibiera enseñanza del maestro Egidio Montesinos en otra institución educativa local, es decir en el Colegio Nacional. El futuro médico prosiguió cursando en el citado centro de luces de la ciudad madre y posteriormente se inscribió en el Colegio Federal de Primera Categoría de la ciudad de Barquisimeto del que egresó el 6 de julio de 1894. De acuerdo a don Hermann Garmendia el recordado hijo de Cabudare compartió sus estudios con los célebres larenses Lisandro Alvarado Marchena y José Gil Fortoul. Sin embargo los biógrafos del primer humanistas mencionado anotan que si es cierto que fue discípulo del sabio Montesinos pero concluyó su bachillerato fue en Trujillo en 1871, ya que para entonces la institución educativa de  El Tocuyo todavía no estaba autorizada para conceder dicho título, quizás compartió mayor tiempo las aulas tocuyanas con José Gil Fortoul quien se gradúo en 1880.

Contrajo nupcias con la señorita Juana Yépez Borges en El Tocuyo el 7 de enero de 1898. Formaron hogar integrado por 6 hijos: Adelaida, Lucia, Antonio, Ezequiel, Clementina y Saulo Bujanda Yépez.

Nota: De acuerdo a estudio inédito del doctor Francisco Cañizales Verde, el médico y poeta Ezequiel Bujanda Hernández tuvo dos hermanos de  nombres Carlos y Pablo, igualmente Cabudareños y galenos. También obtuvieron títulos de médicos los hijos varones del poeta, ya mencionados, según expone el historiador caroreño doctor Ambrosio Perera

Ejercicio laboral considerando la investigación de los historiadores Pedro Rodríguez Rojas y su esposa Yaneth García, el doctor Bujanda desempeñó su profesión en la ciudad de los lagos verdes en la misma entidad municipal morandina, afirman los citados científicos sociales…”desempeña cargos públicos siendo Presidente del Concejo Municipal en 1905 y diputado ante la Asamblea Legislativa en los años siguientes”… (2). Por otra biografía se informa que igualmente fue jefe civil en esta ciudad larense.

Como inversionista privado…” fundó la primera fábrica de cigarrillos, fue hacendado, dueño y administrador de dos farmacias (Botica Central y Del Carmen)”… (3).

Actividades culturales: se destaca su participación activa en la creación de la Sociedad Recreativa y Progresista establecida en El Tocuyo en 1894, organización de la cual fue cofundador y decano presidente. Se resalta el nombre de progresista en correspondencia con las ideas positivistas muy en boga en Venezuela a finales del siglo XIX y principios del XX en las cuales cumplieron papel fundamental las obras escritas y labores académicas de los maestros Adolfo Ernest  y Rafael Villavicencio entre otros autores. Igualmente se agrega la publicación de su inicial obra poética en 1896 en la cual se presenta como un literato creativo de versos románticos. En esta obra que contribuyeron para su edición sus amigos Rafael Rodríguez López, Francisco Montesinos Agüero y Pedro Montesinos, estos dos  últimos responsables de un juicio crítico de este poemario. En relación a su obra periodística, el Señor Ramón Querales en su amplia obra Bibliográfica y Hemerográfica del estado Lara (1557 – 1993), dos volúmenes menciona los siguientes títulos: La Pluma: periódico literario 1891. Redactores Pedro Montesinos, Ezequiel Bujanda. El propulsor órgano de la Sociedad Recreativa Progresista, 1894. Empezando la segunda época el 15 de octubre el 15 de octubre de 1900 bajo la dirección de Carlos Bujanda Yépez Borges y los redactores Ezequiel Bujanda e Hipólito Lucena M”… El primer periódico mencionado se editaba en  Barquisimeto, en la imprenta Progreso, así lo indica el señor Ramón Querales en su libro que citamos. Este vocero lo menciona dicho autor en el listado de periodicos del Distrito iribarren.  Además, La Clínica, órgano de la Botica San Rafael, 1918. Semanal Gerente: Dr. Ezequiel Bujanda, médico y farmaceuta titular. Titular”… (4).  

Nota: En otro artículo se incorporan las obras del Dr. Ezequiel Bujanda Hernández  publicadas en años post morten. Resta agregar que el Dr. Ceferino Alegría en su libro figuras médicas venezolanas tomo I, destaca que el admirado médico y  poeta…”Cultivó con habilidad y buen gusto, la música y la pintura. Falleció en El Tocuyo el 17 de agosto de 1919”… (5). Aunque en fotografía anexa a la biografía redactada por don Hermann Garmendia se indica que su desaparición ocurrió el día anterior.


Maestro Taylor Rodríguez García
Cronista oficial del municipio Palavecino
Tercer Trimestre de 2015

   

Fuentes Consultadas:

1.- MORALES PEREZ, Carmen de. El Colegio de La Concordia de El Tocuyo y el Magisterio de don Egidio Montesinos. p.110

2.- GARCÍA YEPEZ. Janeth, Pedro Rodríguez Rojas. Personalidades tocuyanas. p.55

3.- Ibidem

4.- QUERALES, Ramón. Contribución a la bibliografía y hemerografía del estado Lara (1557-1983). Volumen II. pp. 1096, 1176, 1197.

5.- ALEGRIA, Cefenino. Figuras médicas venezolanas. Tomo I p.25.




Doctor Pablo Bujanda Borrás.
Padre del Doctor Ezequiel Bujanda Hernández

(Foto: A)




Doña Carolina Hernández Quintero de Bujanda
Madre del Doctor Ezequiel Bujanda Hernández

(Foto: B)






Doña Juana Yepes Borges de Bujanda
Esposa del Doctor Ezequiel Bujanda Hernández

(Foto: C)






(Foto: D)


Nota: Fuentes de las gráficas, A, B y C, Don Hernann Garmendia, Centenario natal del Dr. Ezequiel Bujanda 1865-1965, 35p. Foto D. Poesía del Doctor Ezequiel Bujanda. Selección,  prólogo  del Dr. Antonio Álamo, 171p.